viernes, 18 de enero de 2013

Flora intestinal: las bacterias que ayudan a nuestro cuerpo.




En la flora intestinal es el conjunto de bacterias que conviven dentro del tracto intestinal (intestino delgado e intestino grueso).

Estas bacterias son beneficiosas para la vida, ya que sin ellas no se podría digerir y absorber los nutrientes de los alimentos.

Entre otras cosas ayudan a crear ácido láctico, enzimas, vitamina B, sustancias antibióticas o inhiben el crecimiento de patógenos (cándida ábicans, salmonella, e-coli, etc.).

Las sustancias prebióticas son las que crean las condiciones internas para que las bacterias probióticas se puedan instalar y empezar a trabajar por el bienestar de la persona.

Cuando se quiere repoblar la flora bacteriana del intestino, hay que tener en cuenta esto, ya que si se aportan bacterias probióticas sin antes asegurarse que el terreno es el adecuado, se puede perder el tiempo, porque no podrían instalarse en el tracto intestinal.

La flora intestinal puede dañarse por diferentes circunstancias:
  • Dieta.
  • Tabaco.
  • Alergias.
  • Enfermedades.
  • Edad avanzada.
  • Cambios del PH.
  • Estados emocionales.
  • Carencias de nutrientes.
  • Toxicidad por metales pesados.
  • Problemas de la válvula ileocecal (ver: válvula ileocecal).
  • Crecimiento excesivo de un tipo de bacterias respecto a otras.
  • Toma de antibióticos, anticonceptivos o antidepresivos, entre otros.
  • Limpiezas de colon (siendo muy positivas para la salud, es necesario repoblar la flora si esta se llega a perder con la eliminación de los residuos tóxicos adheridos al colon).
  • Operaciones en el tracto intestinal: apendicitis, tumores, hemorroides, etc.

Los efectos del daño o desequilibrio en la flora intestinal pueden ser:
  • Gases.
  • Diarrea.
  • Reuma.
  • Alergias.
  • Debilidad.
  • Infecciones.
  • Estreñimiento.
  • Mala digestión.
  • Dolores de cabeza.
  • Inflamación de abdomen.
  • Intolerancia a la lactosa y otros alimentos.
  • Desequilibrios del peso (se hace dieta pero no termina de funcionar).
  • Aumento de patógenos como la Cándida Ábicans (un hongo), Salmonella, Estreptococos, etc.
  • Disminución del sistema inmune (la flora intestinal forma una película protectora que impide la entrada de toxinas y otras bacterias negativas a través del tracto digestivo).
Por último, también es necesario asegurarse que los grupos de bacterias probióticas que se suministran son equilibrados unos respecto a otros, ya que estos formaran una simbiosis que necesitara de la sinergia de todas las bacterias para conseguir una flora y actividad intestinal correctas.

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