martes, 27 de marzo de 2012

Articulación sacroiliaca – lesión de iliaco anterior – : ¿qué es una lesión de iliaco anterior? ¿cuáles son sus causas más comunes? ¿cuáles son sus síntomas?



“En la revisión de la sacroiliaca, es importante conocer la capacidad de adaptación de la articulación y sus tejidos, a partir de su capacidad para procesar distintos tipos de estímulos en diferentes situaciones”.


¿Qué es una lesión de iliaco?

La lesión de iliaco anterior es una lesión de la articulación sacroiliaca, en la que el hueso iliaco se “desplaza” hacia delante en relación al hueso sacro, lo que crea tensión en los ligamentos y la cápsula de esta.

Esto suele provocar la contracción de las fibras musculares que rodean la articulación, prolongando la lesión al mismo tiempo que genera síntomas conocidos y estudiados por médicos, fisioterapeutas, osteópatas y quiroprácticos de todo el mundo. (ver arco reflejo de Sherrington y concepto de neurofacilitación, bases neurofisiológicas de la osteopatía, Irvin Korr:).

Se puede ver la prevalencia de éste tipo de lesión, en un estudio hecho por Fraçois Ricard, co-director de la Escuela de Osteopatía de Madrid, sobre una población de 500 personas, en las que se encontró lesiones de iliaco en el 87,74% de los casos, siendo un 41% las de iliaco anterior izquierdo, y un 13%, las de iliaco anterior derecho.

Teniendo en cuenta, los efectos de esta lesión sobre el resto del organismo, se comprende el interés que muestran y el trabajo que realizan, los técnicos sanitarios, osteópatas y quiroprácticos, en conocer sus causas y tratamiento.


¿Cómo se comporta y cuál es la función de la articulación sacroiliaca?

La articulación sacroiliaca está formada por las “caras” articulares de los huesos iliaco y sacro; estas están unidas por una cápsula, la cápsula sinovial, y unos ligamentos, gracias a estos, es posible que un hueso se mueva respecto al otrro sin separarse.

Su función es absorber las tensiones que se transmiten a la pelvis desde la parte superior del cuerpo, a través de la columna, y la parte inferior, a través de las extremidades inferiores. Las extremidades inferiores se adaptan a los cambios del terreno, creando la base (base de sustentación) o “plataforma”, donde el cuerpo intenta mantener su centro de gravedad, consiguiendo un menor gasto de energía cuando está en equilibrio ("estático") de pie o en movimiento (dinámico).

Al mismo tiempo, asegura y hace posible una buena movilidad entre las partes superior e inferior del cuerpo, y garantiza la integración y equilibrio entre las necesidades de movimiento y estabilidad de ambas.

“Caras” articulares de la sacroiliaca



La sacroiliaca necesita una buena comunicación con el resto del cuerpo, para de esta manera, ajustarse mejor a las necesidades del conjunto, lo que se consigue en parte, a través del sistema nervioso central y periférico.

Teniendo en cuenta, lo necesaria que es la articulación sacroiliaca para el equilibrio entre diferentes partes del cuerpo, la postura, la marcha y el movimiento en general, y lo importantes que estas funciones son para hacer una buena adaptación al entorno; un problema en cualquiera de ellas, invita a revisar la articulación, ya que si no, se puede pasar por alto el origen de un gasto excesivo de energía, así como de inicio de otras adaptaciones que provoquen molestias y dolor.

Debido a la necesidad de la sacroiliaca (y el organismo en general), de adaptarse a diferentes estímulos (físicos, energéticos, químicos, etc.), integrándolos para dar respuestas adecuadas; en la revisión de la articulación, es importante conocer la capacidad de adaptación de esta y sus tejidos, a partir de su capacidad para procesar distintos tipos de estímulos en diferentes situaciones.

Los estímulos que recibe de su entorno la articulación, pueden ser distintos unos de otros, o idénticos, pero recibidos en diferentes circunstancias; de las dos maneras, pueden cambiar la forma en que responde a ellos la articulación.

De ahí el uso de los tests de biofeedback, y dentro de estos, la utilización de los tests estáticos y dinámicos, con el objetivo de estudiar la articulación en sus aspectos dinámico y estático, y sus estados de exceso y carencia, para tener un conocimiento profundo de lo que la sucede, y como un problema en esta articulación puede afectar al conjunto del cuerpo, explicando los síntomas en otras partes de este.

Situación de la pelvis en el cuerpo (vista anterior)



Situación de la sacroiliaca en la pelvis (vista posterior)



Algunas de las estructuras que componen la articulación sacroiliaca.

Ligamentos:

Limitan el movimiento dentro de la articulación e informan al cerebro de la situación de esta: dirección y velocidad de movimiento; tensión que sufre, etc. Dando una idea de su posición respeto al resto del cuerpo y facilitando el control de la postura y el movimiento.

Ligamentos de la articulación sacroiliaca



Músculos:

Los músculos realizan la tracciones y relajaciones que provoca el movimiento, además de mantener el tono que permite una postura estable. Lo músculos son los protagonistas activos del movimiento, al mismo tiempo que la base y el origen estático de este a través del tono muscular mantenido; todo ello controlado y modulado por el sistema nervioso central: médula, tallo cerebral y corteza.

Algunos de los músculos que participan en la fisiología sacroiliaca



Las fascias: 

Envuelven la musculatura que mueve las articulaciones del cuerpo y trasmiten la tensión de pequeños cambios y ajustes que se producen este, lo que influye directamente en el, estado, grado de tensión y capacidad de adaptación de la articulación. También hacen posible el metabolismo de los tejidos de la articulación.

Una fascia que tiene especial importancia para los terapeutas es la duramadre (membrana del sistema sacrocraneal).

Parte de los huesos, sacro y coxis, a través del conducto vertebral, llegando a las primeras vértebras cervicales y huesos del cráneo. Esta relación, puede hacer que se transmita al cráneo la tensión de una lesión sacroiliaca (dolores cervicales, migraña, cefalea, etc.) o viceversa, del cráneo, a la articulación.

Cadenas musculares y faciales a través de las que se trasmiten diferentes tensiones y se organiza el cuerpo



En la lesión del iliaco anterior, es la superficie articular del iliaco, la que se desplaza hacia abajo sobre la del sacro, cambiando la relación que existe entre las distintas partes del hueso y el resto del cuerpo.

En el siguiente dibujo, se ve como la rama izquierda del pubis desciende, mientras que la pala del iliaco del mismo lado se desplaza hacia delante.

Iliaco posterior iliaco anterior izquierdo


La posición del hueso iliaco respecto a los otros huesos y articulaciones de la zona, provoca un cambio en la estática y la dinámica global, como por ejemplo, una pierna más larga que la otra (falsa pierna larga), y la rotación y/o inclinación, de las vértebras lumbares, con una posible afectación de los discos y desgaste de cartílagos, creando problemas de estática y movilidad (lo que afecta a la marcha). Diferentes estudios clínicos y biomecánicos demuestran que esto puede ser origen de:

Dolor en distintas partes del cuerpo.

Malas posturas.

Problemas de crecimiento.

Escoliosis.

Dificultad para realizar correctamente movimientos dentro de los ámbitos, deportivo y laboral.

Problemas en el embarazo.

Además, la tensión que se produce en los tejidos de la pelvis, columna y cadera, afecta a los vasos, nervios, glándulas y órganos de la zona, influyendo su fisiología normal. Por ejemplo:

Síndromes vasculares (síndrome del piramidal).

Ciáticas o pseudociáticas.

Sequedad vaginal y molestias sexuales como dolor.

Espasmos intestinales y problemas de las mucosas por la pérdida de motilidad.
Infecciones por estancamiento venoso y linfático.

Dolor por espasmos musculares.

¿Cuáles son las consecuencias de la lesión de iliaco anterior?

En lesión de iliaco anterior y en relación, se encuentran variaciones en la manera de aparecer dolor, pudiendo darse, según el estudio de François Ricard, en las siguientes proporciones:

Al movimiento: 61%.

Sordo: 55%.

Intermitente: 50%.

Pasando de la posición de sentado a la de, de pie: 37%.

En posición de pie: 35%.

Como síntomas secundarios destaca:

Dolor en flexión del tronco.

Dolor agudo.

Dolor al andar.

Dolor tipo quemadura.

Problemas intestinales.

El mismo Ricard, manifiesta que estos datos no deben tratarse con carácter absoluto, y que sirven como una guía para orientar el estudio de la articulación y, dentro de esta, de la lesión de iliaco anterior.

De la misma manera, los tests de Antiterapia y kinesiología avanzada, evidencian problemas en la articulación sin que por ello tengan que aparecer, a primera vista, síntomas asociados en la zona, siendo estos problemas la causa de otros síntomas en distintos lugares del cuerpo.

Un ejemplo de las consecuencias de una lesión en la articulación sacroiliaca, es el Síndrome del piramidal. Este se caracteriza por:

Un espasmo del músculo piramidal que puede provocar dolor en el trayecto del nervio ciático (parte posterior del muslo).

Molestias sexuales tanto en hombre como la mujer.

Alteraciones dolorosas de los genitales y el ano (nervio pudendo).

Estancamiento circulatorio en la pelvis menor y espasmo del perine (importante en embarazos).

¿Cuáles son las causas más comunes de la lesión de sacroiliaca?

Incluso en sucesos que llegan a tener, en un momento dado, una explicación aceptada, a menudo es modificada ante nuevos datos y evidencias. Teniendo en cuenta esto, pueden ser, y son en muchas ocasiones, varios los factores que repercuten en articulación sacroiliaca:

Focos (dentales, vertebrales, etc.).

Infecciones.

Desequilibrios del PH.

Estados emocionales.

Prótesis.

Traumatismos.

Lesiones.

Compensaciones.

Sobreesfuerzos y desequilibrios por mala coordinación del sistema motor.

Estasis de un órgano (estancamiento de la sangre u otro líquido en una parte del cuerpo).

Enfermedades.

Problemas reflejos.

Alteración de un meridiano de energía.

Carencias o excesos de cualquier elemento o factor corporal.

Alimentación.

Estos factores, ya sea por compensación o adaptación, repercuten sobre los tejidos musculo-esqueléticos, que por su acortamiento y retracción, falta o exceso de tono, sumado al aprendizaje de patrones que se repiten, pueden causar y mantener una lesión de iliaco.

Algunas de estas adaptaciones y compensaciones están reflejadas en la literatura de investigación osteopática; Algunas son:

La musculatura del abdomen, pelvis, cadera y miembros inferiores, puede, debido a un tono excesivo, tirar de sus inserciones en el hueso iliaco y trasmitir a su articulación una tensión que la empuja en un sentido anterior respecto a la del hueso sacro.

De la misma manera, la falta de tono de uno o varios de éstos músculos, puede producir una inestabilidad que se trasmite a la articulación, debido a que no contrarrestan las tensiones que se producen en otros tejidos, y que, sumadas a las de la fuerza de gravedad y las presiones internas de los órganos, tiran de ésta en la dirección contraria.

Los cambios en el apoyo del pie (lesión ascendente), ya sean por:

Lesión.

El tipo de calzado.

Operaciones.

Enfermedad reumática.

Infección por hongos.

Cortes (cicatriz), etc.

Pueden provocar una lesión de la sacroiliaca. Los cambios en la posición en los huesos del pie, obliga a las articulaciones que hay por encima a cambiar su posición con el objetivo de, minimizar la tensión provocada sobre sus ligamentos. Es como cuando el judoka dobla la muñeca de su oponente, y éste, se retuerce completamente para evitar la tensión producida, y con ella, el dolor.

Problemas de cadera:

Traumatismos.

Operaciones.

Enfermedades, etc.

La cadera se relaciona de manera directa con el hueso iliaco a través de sus superficies articulares, músculos, fascias que los envuelven, ligamentos y cápsula articular; es la zona donde va a parar toda la fuerza del brazo de palanca del miembro inferior, por lo que soporta mucha tensión que se trasmite a la articulación sacroiliaca.

Traumatismos o golpes directos sobre la articulación:

Accidentes de coche.

Patadas en deportes de contacto, futbol, rugby, etc.

Caídas de espaldas, etc.

Estos desplazan el hueso en una posición anterior, que puede quedar fijada por la contracción muscular de un espasmo de protección ante el carácter súbito del golpe.

Problemas posturales o de la estática, como en el caso de una escoliosis.

Problemas funcionales que afectan a la postura:

Tipo de trabajo.

Deporte, etc.

Lesiones y desequilibrios en otras partes del cuerpo, que generan un desequilibrio que es trasmitido a través de los tejidos (fascias, músculos y aponeurosis), al hueso iliaco. Por ejemplo:

Problemas en la base del cráneo (lesión descendente).

Juanetes (lesión ascendente).

Embarazos: 

Debido a los cambios que se producen en la mujer con el objetivo de acoger niño, existe una anteriorización de la pelvis de esta y una gran presión de los tejidos y órganos de la zona, a la que la articulación tendrá que adaptarse para asegurar las funciones normales que conllevan la estabilidad, equilibrio, movilidad y movimiento locales y globales, que hacen que a la madre le sea posible acoger una nueva vida, sin sufrir por ello el deterioro de la suya.

Si la articulación no tiene la suficiente capacidad de adaptación, pueden generarse problemas que repercutan sobre la mujer y su bebé a nivel musculo-esquelético y funcional, ya sea mientras sucede la gestación, como  durante y después del parto.

Muchos expertos insisten en lo importante que es que la revisión de la pelvis, antes, durante y después del embarazo y el parto.

Problemas de la musculatura del periné.

Problemas reflejos, estos tienden a fijar la lesión o a crearla por un exceso de tono en un músculo y por cambios en el tejido de la articulación.

Mientras se sufre un problema de este tipo es necesario tener cierto cuidado y evitar una sobrecarga de la zona, para ello se aconseja consultar a un profesional de la salud, el cual indicará como:

Doblarse apropiadamente.

Levantar objetos de manera correcta.

No torcer el cuerpo mientras se realizan labores, se trabaja, estudia o practica deporte.

Además de si son necesarios:

Ejercicios para flexionar los músculos de la espalda baja.

Ejercicios para fortalecer los músculos que soportan el área.

Utilización de frío o calor aplicado al área del dolor.

Utilización o no de ultrasonido (aplicación de calor profundo sobre el área del dolor).

Algunos ejercicios recomendados por los osteópatas para la lesión de iliaco anterior



Prevención:

Se trata de evitar factores que puedan generar un problema sobre la sacroiliaca, por lo que la observación y cuidado de todas las posibilidades explicadas anteriormente, como el cuidado del tono muscular, los problemas orgánicos, el sistema nervioso, la colocación de prótesis, lesiones en otras partes del cuerpo, etc. Puede ser lo que ayuden a prevenir un problema en esta articulación.

Todo lo que mejore el tono muscular a través del ejercicio, por ejemplo, el cuidado de una alimentación que no genere un desgaste de los sistemas digestivos inflamándolos y provocando un aumento del volumen abdominal, que desequilibre las líneas de gravedad y aumente las presiones internas del cuerpo; además del cuidado la propiocepción, para lo que existen las técnicas manuales y los ejercicios propioceptivos. Ayuda a prevenir una posible lesión de iliaco anterior.


Revisión bibliográfica:


El poder del lenguaje (Antiterapia: tomo 2). José Luís Godoy. 


Tratamiento osteopático de lumbalgias y ciatalgias 2ª edición. Fraçois Ricard (Panamericana).


Fundamentos de medicina osteopática. American Osteopatic Asociacion (Panamericana).


Puntos Gatillo y cadenas musculares funcionales en Osteopatía y Terapia manual. Philipp Richter y Eric Hebgen (Paidotribo).


Bases neurofisiológicas de la osteopatía. Irvin Korr.



Petición de cita:
Telf. 665 197 613.
Mail: david.gv.consulta@gmail.com .

4 comentarios:

  1. Muy bueno el post, la verdad te felicito!!

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    1. Gracias Alexis, es una articulación esencial en la estática y dinámica generales, por lo que es importante en actividades deportivas y en el mantenimiento de la salud. Puede que en ella encontremos la respuesta a las sensaciones incómodas, a demás de dolores, que vivimos diariamente desde hace tiempo.

      Un saludo.

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  2. Antonio Sureda4/05/2012

    Muy buena información . Gran trabajo!!!

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    1. Gracias a ti Antonio.

      Todo el trabajo que se hace sobre el cuerpo a nivel osteopático, suele ser estático (relaciones fijas entre diferentes sistemas) ya que la valoración en osteopatía es, en un momento y estado concretos respecto al resto de sistemas.

      Al resaltar la capacidad dinámica de la articulación, lo que evidencia es la necesidad de poner al cuerpo en movimiento, o sea, hacer que sus relaciones cambien para saber si se produce algún fallo que en la observación estática no se daba o manifestaba.

      Para esto es importante contar con tests especiales (tests de biofeedback: tests de láser, etc.) orientados a valorar la dinámica (capacidad de cambiar la referencia con otras partes del sistema y, posiblemente, la manera de comportarse de una respecto a la otra o al conjunto).

      El trabajo sobre la estática es importante y muy útil, se puede comprobar gracias a los resultados de la terapia osteopática, además del de otras tantas terapias; pero es importante también cubrir la parte dinámica ya que una vez hecho el trabajo, el cuerpo se pone en movimiento, haciéndolo, además, en distintas situaciones.

      Un saludo.

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